Categoría: artículos
2 Agosto 2009
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Ayer, 1º de agosto, puse pie, una vez más, en las Islas Columbretes [Castellón, España]

[Fot. [2008] de Ramón Usó, con motivo del 20º aniversario de la protección de las Islas Columbretes]
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He venido, como tantas otras veces, para navegar a vela, bucear y pescar. Es decir, para descansar en contacto con la naturaleza.
Descanso y recuperación que deseo a todos mis lectores.
Un abrazo y hasta septiembre.
El Xiquet de Columbretes.
pd.- Si pueden y tienen ocasión, no dejen de visitar este impresionante parque natural.
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28 Diciembre 2008
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Les dejo, por unos días, ya que parto hacia las tierras de..

[Yo soy] aquel negrito
del África tropical,
que cultivando cantaba
la canción del Cola Cao.
Y como verán Ustedes,
les voy a relatar
las múltiples cualidades
de este producto sin par.
Es el Cola Cao desayuno y merienda.
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.
¡Cola Cao, Cola Cao!
Lo toma el futbolista para entrar goles,
también lo toman los buenos nadadores.
Si lo toma el ciclista, se hace el amo de la pista
y si es el boxeador, (bum, bum), golpea que es un primor.
Es el Cola Cao desayuno y merienda.
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.
¡Cola Cao, Cola Cao!
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La canción del negrito [1956]. Vía EQM.
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3 Junio 2007
Propongo a la gente que se acerque a la mar. No importa el mes, ni la edad, ni la situación..., que se dejen llevar por su infinito movimiento.
La mar tiene un poder hipnótico tan fuerte que basta mirarla con receptividad y se logra el prodigio. Si estar a su lado ya es una satisfacción, ¡qué maravilla poder tocarla! La tocas y… ¡milagro!, no quema. No es como el fuego, puedes jugar con ella. De esto saben mucho los niños.
Sólo tienes que sentarte y esperar a que se absorba todo tu tiempo. Penetrar en su intimidad, es acceder a otro estado. Es sentirse arropado por un tul húmedo que te vuelve ingrávido, impresión que agradecen los pesos pesados por acercarlos a la emoción de sentir el cuerpo deseado. Sumerges tus ojos y puedes abrirlos. Sientes el contacto del agua en tu córnea y en un instante te crees capaz de emular a los más variopintos peces y descubrir todo un mundo nuevo. Únicamente tus limitaciones marcarán el tiempo.
Su color se altera con facilidad, ofreciendo toda una gama espectacular que, junto a su sabor y olor propios, es capaz de embriagar al más abstemio, haciendo que perdure siempre en el recuerdo de los buenos afectos.
Quizá lo que colma el anhelo sea surcarla. Quiero ser más explícito: surcarla con el favor del viento. Cuando te deslizas en una embarcación con la vela henchida, se oye un susurro tranquilizador que te hace abandonar definitivamente tus miedos. Pero lo mejor de esta experiencia es la posibilidad única de sentirse el origen de un diálogo entre la mar y el viento, donde lo irrelevante es el destino.
Puedes planear sintiendo apenas el roce en la popa, cuando decides dejarte llevar por detrás, o romper las olas sucesivamente con la proa, ciñendo el viento a rabiar. Elijas lo que elijas, el cúmulo de sensaciones y sentimientos que afloran no se olvidan fácilmente.
Navegar en la profundidad del horizonte confundiéndote con el cielo, o en la proximidad del rompiente cerca de la orilla, en compañía o en soledad, hará que tarde o temprano, como fundidos en un abrazo, el movimiento del barco sea el tuyo. En ese instante no importará el estado de la mar, ni el viento aparente ni el real; no importará nada. Porque habrás alcanzado el cenit.
Propongo a la gente que se acerque a la mar y vele por ella.
Enrique Masip Segarra [2007]. Todos los derechos reservados.
Tocando el mar. Vía
EQM.
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21 Octubre 2006
(Publicado el 22 de mayo de 2006).
Artículo
Aprovecho que se está celebrando en Madrid la feria taurina más importante del mundo, para escribir sobre ese universo tan particular, al que me uno desde mi cómodo palco de aficionado.
No es mi propósito defenderlo de las críticas porque es imposible convencer y llegar a acuerdos desde formas de ver dispares. Hay que intentar comprenderlas todas y si no es posible, entonces, respetarlas. A mí, como asistente y no como espectador, ya que no lo considero ningún espectáculo, me llega plenamente esta metáfora de la vida que le permite al toro ser reconocido nada más y nada menos que por el ser humano. Reconocimiento que no toda persona llega a tener en su vida.
Como dice Manuel Garcia Morente en su libro Ideas para una filosofía de la historia de España, en su capítulo Concepción Hispánica de la Vida: "Para la concepción inmanente, la vida tiene en sí misma valor; para la concepción trascendente, la vida no tiene en sí misma valor, sino sólo en cuanto se esfuerza y tiende a ese fin trascendente 'para' el cual es vivida." Nos lo comenta Santiago Araúz de Robles en su Sociología del Toreo, para recordarnos la esencia de la España diferente, la que incorpora la muerte al vivir.
Ante todo, el ritual del que hablo, como no podría ser de otra forma, es algo que va más allá de lo puramente estético. Hay que consumar las reglas ceremoniales durante las cuales, el torero, sacerdote del riesgo, se juega la vida para matar al toro. El interés esencial radica en el sacrificio del animal y para eso deberá utilizar los quince minutos escasos que tiene para conseguirlo y demostrar que con su valentía e inteligencia creadora ha conseguido comprenderlo y dominarlo para llegar a la suerte final: la muerte.
En el transcurso de la ceremonia, el matador está obligado a ocultar sus miedos, a moverse con franqueza, apostando por ceñirse a él, creando una combinación de movimientos de los cuerpos y el espíritu, en el que se vislumbren los acentos y las pausas hasta llegar a la verdadera poesía, poesía lenta que se arrima al alma.
Se dibujan líneas verticales que pertenecen al hombre y líneas horizontales que son propiedad exclusiva del toro. Una geometría de símbolos y recorridos, trazos creativos que, como surcos, se quedan sobre el círculo dorado de arena fina, para que de ellos broten transmisiones que lleguen al corazón. Y todo ello al aire libre, bajo el infinito cielo; el que sorprende con el Sol, las nubes, la lluvia y la brisa redonda que acecha con riesgo.
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José Delgado y Gálvez 'Pepe Hillo', 1754-1801 (España). Estampa de su nuerte. Dictó en 1796 Tauromaquia o Arte de Torear a caballo y a pie, que, publicada en 1804, definía las primeras reglas escritas para realizar las distintas suertes del toreo.
Grabados de Goya, 1746-1828 (España), sobre Pepe-Hillo en 1914. La muerte de Pepe Hillo en la plaza de Madrid. Muerte de Pepe Illo (II). Muerte de Pepe Illo (III). Pepe Hillo recortando a un toro.
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Como todo lo que se hace en directo, es fugaz. En un segundo puede ocurrir algo crucial, capaz de trasmitir sensaciones inesperadas, que estremecen sólo a los que están recibiendo la sintonía del esfuerzo y la magia y no volverán a sentirlo igual nunca más. Siempre será un recuerdo grato que permanecerá en la penumbra del tiempo.
Los toreros que se enfrentan a los encaste duros, son los que valoro con especial interés y aquellos que en el principio de la temporada no tienen nada apalabrado, los que a priori deberán entregarse más para asegurarse el año, también me interesan. Yo, personalmente, no puedo olvidar a Emilio Muñoz por su amistad con el peligro. Otros, saborearan el mejor Morante.
La exigencia para con el animal es integral. Debe de tener hechuras perfectas, cornamenta íntegra y bravura. Sin el verdadero toro, el que impone por su movilidad, fortaleza y bravura inteligente, no hay posibilidades de crear nada que obtenga el derecho a la admiración. Y sin ella, es imposible la comunicación que toca la fibra, que provoca la emoción.
Algunas ganaderías que están demostrando ser diferentes intentan mantener la seriedad del polémico "festejo": Vitorinos, Baltasar Ivan, José Escolar, José Vazquez, Miura, Palha. Fuente Ymbro...
El respeto de los asistentes a los diferentes pasos de la ceremonia se manifiesta de continuo en cualquier corrida. Puede que no salgan bien las cosas porque falte torero o falte toro, pero al ser un arte para el pueblo, éste siempre sabrá valorar los momentos de encumbre. Porque no es un arte únicamente para expertos si no para todo aquel que se quiera dejar arrastrar por los sentimientos que generan las ceremonias arraigadas en la historia de un pueblo.
Entender de toros puede llevar años de observación en el campo y en las plazas, y poder juzgar una faena técnicamente, la compañía de algún experto durante largo tiempo. Pero nunca nos podríamos poner todos de acuerdo sobre lo ocurrido en la arena, ya que el sentimiento individual priva en las emociones. Aún así y todo, me voy a arriesgar recomendando algunos de los libros que creo interesante leer para los que quieran intimar con éste insólito mundo.
Ánimo; es de las pocas cosas nuestras que, aunque no lo parezca, une a los españoles en las fiestas, donde aflora lo verdadero.
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Para introducirse: El toro bravo, Alvaro Domecq y Díez, Espasa Calpe; La vida privada del toro, Luis Fernández Salcedo, Gráficas Jorpa,S.A.; Reglamento de espectáculos taurinos, Academia Editorial Lamruja.
Como ver una corrida de toros, José Antonio del Moral, Alianza Editorial; Iniciación al arte del toreo, Marcelino Ortiz Blasco, Marcelino Ortiz. Abriendo el compás (Un paso adelante en el conocimiento del toreo), Felipe Garrigues, Alianza Editorial.
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Tauromaquia. Néstor Luján Fernández. Ed. Nauta. Madrid, 1968.
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Para profundizar: Taurología, Ramón Barga Bensusan, Espasa Calpe; El toro bravo (hierros y encastes), Filiberto Mira, Ediciones Guadalquivir, S.L.; Por las rutas del toro, Joaquin López del Ramo, Espasa Calpe; El toro de lidia, Ramón Barga, Alianza Editorial.
El toro y su lidia, Claude Popelin, Calleja - Madrid; Historia verdadera de la evolución del toreo, José Alameda, Bibliófilos Taurinos de México; El toreo es grandeza, Joaquin Vidal, Turner; Sociología del toreo, Santiago Araúz de Robles, Editorial Prensa Española, S.A.
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El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados.
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Francisco Montes 'Paquiro', 1805-1851 (España), uno de los grandes 'legisladores' de la tauromaquia. Escribió el libro Tauromaquia completa (1836), donde fijó su concepción del toreo y modificó el traje de luces. Impuso el uso de la gorra de torear, que en honor a su apellido se comenzó a llamar montera.
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PINCHAR AQUI PARA ESCUCHAR 'CAFE DE CHINITAS'.
Poema de Federico García Lorca, 1898-1936 (España), dedicado a Paquiro, 1805-1851 (España). En versión de Teresa Berganza, 1935 (España), mezzo-soprano y Narciso Yepes, 1927 (España) guitarra.
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Enrique Masip Segarra (2006). Todos los derechos reservados.
NOTA.- Enlaces, negritas (con perdón) e imágenes son de la exclusiva responsabilidad de elquiciodelamancebía.
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13 Octubre 2006
(Publicado el 24 de marzo de 2006).
Tiene cuarenta años y está en la prisión central de Kabul a la espera de que lo juzguen. Nació mahometano entre las montañas peladas de Afganistán.
Casualmente trabajó para un grupo internacional cristiano que prestaba ayuda en Pakistán y en unos pocos años decidió cambiar de creencia, convertirse al cristianismo.
Después de vivir en Alemania decidió trasladarse a su país de origen para recuperar a sus hijas que viven con sus abuelos. Los abuelos se negaron a entregárselas y le denunciaron por ello y por converso.
En el momento de su detención le encontraron entre su ropaje una pequeña Biblia. Ahora se encuentra abatido en su primitiva celda culpable del delito de ataque al islamismo. Pendiente de que lo condenen a muerte.
Abdul Rahaman es prisionero de un país al que ayudamos a civilizarlo, expulsando a los talibanes. Un país que hace mención en su constitución postalibán de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
¿Qué está pasando? Demuestra este suceso que la democracia y los derechos del hombre no son compatibles con el Islam.
Me temo que sí.
Enrique Masip Segarra (2006). Todos los derechos reservados.

Página de la biblia de Ripoll. Escrita en el primer cuarto del siglo XI en el scriptorium del monasterio de Santa María de Ripoll (España).
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13 Octubre 2006
(Publicado el 21 de marzo de 2006).
Era la niña de los inocentes y acaramelados ojos, que observaban diferentes, mirada de pobre; débil cuerpo de doce años: malnutrición nigeriana.
Compartió durante todos esos años el trabajo duro y pocos juegos con su amiga del alma.
Malvivían las dos en un poblado. Un nefasto día, en una choza de la única calle amplia, de tierra seca, apretada por multitud de pies descalzos, se celebró el rito de la terrible mutilación.
¡Que tristeza obedecer a los padres! ¡Cuanto dolor no perder el respeto de la familia! Extirpación del placer a lo vivo, canje perdedor: efluvios nocivos para siempre. Sangre y sufrimiento bajo un sol incapaz de desinfectar las heridas
Como todas, su amiga del alma salió llorando, con sus muslos abiertos, ensangrentados por la tradición más espantosa del mundo. Le despojaron, a la fuerza, de la delicia. Y le metieron un dolor que saldrá siempre, cuando tenga afectos carnales.
La niña de los inocentes y acaramelados ojos, lo sufrió en el silencio de la distancia, junto a su madre, que pertenecía a un grupo contra la ablación. Se escapó del sacrificio humano, el de la mujer.
Estaba a salvo, "entera", pero ya no podía pasear por la travesía grande de polvo rojo, los niños y niñas no le dejaban en paz. Le acosaban burlándose
de ella, imitando los gemidos que haría cuando por las noches gozara con su futuro hombre. Ya no era feliz y no lo resistía; imposible sobrellevarlo. Se consideraba maligna.
La noche le abrió la puerta, empujándola a abandonar su hogar y a cruzar la selva que, como un dragón de mil cabezas, le estremeció y sobresaltó durante cincuenta kilómetros, con pies desnudos y llagas de pánico.
Al llegar a la lejana aldea, la niña, extenuada y sin fuerzas, le entregó un dinero sustraído a sus padres a la vieja del lugar para que la convirtiera en "normal". Ganaron los demás, los de la amputación atávica.
No le permitieron ser diferente. Y quiso su mala estrella que saliera peor parada que sus compañeras.
Hoy, sufre en un dispensario las curas periódicas que le mitigan el destrozo que le hizo aquella interesada y bárbara neófita. Semisexo, amargo manantial de infecciones, hemorragias de sangre y dolor, que no le deja orinar.
¿Cómo se puede sufrir tanto? ¿Cómo se puede sufrir tanto y además animarse?
Ahora tiene el afecto de las amigas, por eso sonríe, con la inocencia: sus dulces ojos, mirada de pobre.
Enrique Masip Segarra (2006). Todos los derechos reservados.

El día que Kadi perdió parte de su vida. Isabel Ramos Rioja; Kim Manresa; Cristina Rodríguez Fischer. Ed. Blume, 1998.
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10 Octubre 2006
(Publicado el 13 de febrero de 2006).
Hay tantas mujeres a quienes rondar, que genera cavilación.
Pero cuando la adolescencia quema como un Piquillo de Lodosa no importa: todas son deseables.
Uno, entonces, es capaz de disimular los defectos y potenciar las virtudes hasta hacerles brillar sus ojos.
Qué bueno ganar amores y conseguir retozar con ellos.
No afecta el riesgo.
Sentir que vibra el cuerpo de inmediato, es básico.
Que la vista pierda campo y se cierre en un ángulo agudo sobre ella, lo único que se desea en ese instante.
Sólo se es capaz de oír las frecuencias que seducen.
En cambio, un hombre maduro hará sus oportunas reflexiones antes de adentrarse en lo desconocido.
Recelará de la pasión porque sabe que le puede arrastrar a un exceso de confianza; encontrarse con el fracaso más rotundo y caer lesionado.
Pero cuando la sobrada experiencia no es capaz de frenar el ímpetu que aún queda en el cuerpo y la fascinación obsesiva por el riesgo obliga a dar siempre un paso más, puede ocurrir que se acabe cortejando a la puta muerte.
Si, sucedido el caso, brotara el delirio de retirarla de la profesión, el peligro se volvería tan amenazador que su hedor se adentraría hasta en su propia familia y los límites se diluirían con las lágrimas, borrando el camino de vuelta.
Y ya nadie en su sano juicio concedería crédito alguno.
¿Por qué, entonces, ese galanteo con la banda terrorista?
En este caso, ¿Audaces fortuna iuvat? (la fortuna ayuda a los audaces. (Virgilio, Eneida, X, 284).
El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados.

Atrapada (2003). Lijohan M. López. (Venezuela).
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10 Octubre 2006
(Publicado el 10 de febrero de 2006).
Puertas y portezuelas.
En los diversos accesos que conducen a vivir la vida con plenitud, casi siempre hay puertas que representan el inicio de algo desconocido, que seduce.
Sólo tienes que empujarlas para entrar en la aventura de existir. Y si quieres incrementar tu experiencia vital, puedes practicar de puerta en puerta.
Pero... si eres mujer, a pesar de la lucha diaria por la igualdad en derechos, todavía te puedes encontrar muchas puertas cerradas.
Aunque, si tienes "suerte", en estos casos, es posible que llegues a descubrir abierta alguna de servicio.
Sin embargo, cuando las mujeres se encuentran a las puertas de la muerte, acceden a urgencias del hospital siempre por la puerta principal, como los hombres.
Por eso no entendemos que, aún aquellas que enferman gravemente del espíritu y necesitan entrar en una mezquita con urgencia, tengan que hacerlo por una puerta accesoria, pequeña y lateral.
Preguntadle a Asra Q. Nomani, cómo consiguió estar en el primer espacio de la oración.
El Xiquet de Columbretes (2006). Todos los derechos reservados.

Asra Nomani, ex–periodista del Wall Street Journal, es la autora de "Tantrika. Traveling the Road of Divine Love" y de "Standing Alone in Meka".
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