Mazmorras Verdes
Microrrelato
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Pese a su juventud llevaba tanto tiempo secuestrado, sujetos los brazos con eslabones en la mazmorra de la selva, que ya no se acordaba ni siquiera de haber existido en otro lugar. Perdió la luz del día, emborrachado de tinieblas. Y el silencio de las voces lo convirtió en nadie.
Su piel blanca era pura costra negra que resaltaba aún más los pequeños y ulcerados ojos de cielo, y su quietismo postrado dejaba al cerebro como único superviviente de la tragedia. Hasta el sordomudo que lo rondaba fruncía el alma.
La humillación guerrillera lo vació de aguardos y la exigua alimentación y desmedida humedad convocaron a todas las enfermedades. Y ahora, que sufre demasiadas, su debilidad es tal que está practicando la flexibilidad del espinazo porque no se puede permitir echar a perder el beneficioso néctar de los persistentes sueños de luna llena.
Enrique Masip Segarra [2009]. Todos los derechos reservados.
Dejar ir [2006]. Peter van Straten [Sudáfrica,1972]. Vía EQM.

Alejandra dijo
Eres la ostia.
25 Enero 2009 | 12:47