La Coctelera

Enrique Masip Segarra

Archivo de relatos y reflexiones

18 Octubre 2009

El vuelo de las libélulas

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(Colaboración especial de El Xiquet de Columbretes)

Relato breve.

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Jamás vi cosa igual. Llovía desmesuradamente sobre la arena de la playa y la cortina de agua era tan densa que impedía distinguir las dunas. Viento y agua enlazaban sus poderes para cimbrear las palmeras hasta aturdirlas, dejándolas con un brillo espectacular. Cuando finalizó todo, asomó el sol para calentar las últimas rachas de viento. El paisaje acababa de salir de un túnel de limpieza. La fuerza de la naturaleza había frotado incluso el cielo, dejándolo raso y resplandeciente. Y el aire era tan dócil que parecía estar impregnado de suavizante.

Yo no me había movido del sitio desde que llegué jadeante y sudando. Seguía acurrucado en el suelo completamente calado y seguro de tener un aspecto infausto, escurriendo las gotas de mi cuerpo. Pero por dentro me sentía totalmente brillante. Era como si formase parte intrínseca de aquel espectáculo tan limpio. Junto a mis pies, acababa de nacer un charco de dimensiones espectaculares. El agua había inundado la parte más baja, donde prosperaban las palmeras que ahora se veían nítidas con todo su nuevo esplendor sobre aquellas aguas puras, recién desplomadas.

El silencio vagaba por todas partes impregnando de sosiego el oculto rincón. Solo detenido, intermitentemente, por el rumor de unas olas entusiastas. Lo próximo desprendía olores enérgicos y la brisa, naciente en la lejanía, me aportaba sutiles mezclas de aromas restados al camino. El suceso me emocionó tanto que por un segundo olvidé por qué estaba allí, qué sentido tenía mi presencia en aquellas dunas. Pero escudriñando la última memoria me topé con el miedo a mis rastreadores, subordinados a la nueva sinarquía internacional. Cuánto me hubiera gustado venir aquí buscando algo cercano, algún recuerdo bendito.

Permanecí allí, frente al agua encharcada, el resto soleado de la mañana, esperando perder mis lluvias hasta secarme, mientras ya me cuestionaba el haberme negado a venderles la patente para la obtención de energía, infinita y barata, de los campos magnéticos de la materia oscura. La pretendían, como tenían por costumbre, para dormirla en la cama de sus intereses. La irradiación iluminaba aquellas vacías aguas nuevas, mostrando su apelmazado suelo. Y la crecida brisa comenzó a rizarlas cuando aparecieron nerviosas libélulas de cuerpos frágiles y largas alas. La frenética actividad de estas criaturas y sus prodigiosas acrobacias producían visiones fantasmas en el aire, destellos verdes, amarillos y azul turquesa, como si los colores volaran.

Mientras admiraba sus habilidades me extrañó el zumbido férreo de la más grande. La veía excesivamente alterada, en pos de alguna presa y mi conciencia se despertó con aquel particular aleteo, incrementándome el recelo. Entonces, cuando se cernió en el centro de la charca, fijé la mirada en sus sesenta mil ojillos y sentí que me habían descubierto. No quise huir. Y seguí mirándola; pero esta vez de frente, desafiante, con orgullo. Sabía que era el "Big Brother" de los perseguidores y estaba perdido. De inmediato oí una pequeña detonación; un arma despidió su carga y fue a parar a mi húmedo cuerpo que, cerrando los sentidos, se volteó impulsivamente sobre el agua estancada, tiñendo su orilla con el pigmento que faltaba en el paisaje.

Segundos después, sobreponiéndome a la expiración, logré entreabrir uno de mis párpados para alcanzar a ver, a través del agua, el vuelo de las libélulas rojas hacia el infinito horizonte y sentirme cabalgando en sus coloraciones.

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Enrique Masip Segarra [2009]. Todos los derechos reservados.

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Libélula flecha roja (Sympetrum sanguineum), odonata anisóptera, de unos 4 cm de longitud, dando cuenta de su presa, un cicadélido (Cicadellidae), hemiptera Membracoidea, también llamado 'chicharrita' o 'saltahojas'. La imagen, de Guido Gerding, Vía EQM

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Enrique Masip Segarra (Castellón - España). Trabaja la narrativa. Colabora en algunos 'blogs' bajo el pseudónimo de "El xiquet de Columbretes". Para contactar con el autor: enmasecs@hotmail.com

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