La Coctelera

Enrique Masip Segarra

Archivo de relatos y reflexiones

16 Octubre 2011

"Jacaranda"

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Relato breve.

A los hermanos Iturralde.

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Jamás creí en la cursilería del amor perpetuo y del corazón carmesí atravesado por una bella y dulce saeta virtual. Nunca me he sentido identificado con el anagrama de esa víscera sonrosada. Yo soy un hombre de arrebatos lujuriosos y, por lo tanto, muy alejado del melindre romántico que se canta en los viejos boleros. Soy un aventurero de los caminos sucios de la vida y, especialmente, de la perversión de la carne; por eso me identifico con la música distorsionada y acelerada del "black metal", con su sonido crudo y potente. Bailar a mi aire, al son del poder de Satán, el competidor de la fatalidad monoteísta que tortura nuestras mentes. Me deleita la guerra, el suicidio, la muerte... ¿Y por qué no? : la autodestrucción.

Me gustan los acontecimientos oscuros repletos de mujeres; dejarme llevar por las que me tantean y, entonces, para gozar, elegir la perfecta esclava del día. Mis canciones no se interpretan con las melódicas guitarras acústicas, necesitan de la percusión más agresiva, de los movimientos bruscos, de los excesos electrónicos cercanos al límite. Por eso cuando - encontrándome por casualidad en un salón de baile-, vi a aquella mujer, de pie, moverse delicadamente al son plácido que emanaba de los altavoces, sobre una de las columnas forradas de terciopelo rojo que embellecían el perímetro de la pista, me quedé suspendido en el aire. Percibí su especial impronta en mi alma negra. Y, como si se tratara de un milagro,  creí nacer de nuevo, tal que un ser alado.

No podía aceptar que mi cerebro se excitara por momentos y notar al mismo tiempo una paz interior con la que probablemente había soñado sin saberlo, toda mi vida. La presencia de aquel maravilloso ser me despegó de mi estructura mental sin haberme movido ni un ápice. En segundos, me convertí en un hombre hipnotizado por unos ojos de pulpa de kiwi, perlas del Himalaya que, dulces y tiernos, me aflojaban el cuerpo hasta dejarme exhausto, rendido. ¿Quién era aquella mujer que en sus labios parecía madurar un sícono abierto, mostrando su carnosa masa jugosa y azucarada?

Mi silencio se rompió cuando escuché, suave,  el viejo compás de cuatro por cuatro y aparecieron los ocho integrantes del grupo musical "Jacaranda" con las americanas blancas, llenando todo el escenario de luz. Sus pajaritas impolutas parecían querer emprender el vuelo al aire, siguiendo a las notas mágicas del requinto, mientras el público no paraba de aclamarles. Un viejo bolero se dejaba oír: "Disculpe usted", una de esas canciones melódicas que despreciaba. Sin embargo, ahora todo me parecía distinto y al ver su elegante e inquieto cuerpo reiterarse  en los balanceos, empecé a percibir unas sensaciones excelsas que me llevaban a soñar con tener nuestros cuerpos juntos, enfrentados suavemente, moviendo apenas la pelvis y girando a la izquierda, lentamente, con sentimiento. Bailando los sueños más tiernos.

Fue un acontecimiento que cambió mi vida. Aquella mujer acababa de convertirse en mi salvación, haciéndome emerger repleto de sensaciones nuevas. Estaba oyendo, sublime, un verdadero canto al corazón y vislumbré por primera vez el amor ideal, el que se presiente eterno. Entonces, advertí que todas las luces de colores que engalanaban el paisaje por el cual fluía aquel maravilloso bolero, se agrupaban produciendo un chorro enérgico de calor, deshollinando mi espíritu. Y pertrechándome de valor, me dejé llevar por el hálito insondable que me envolvía, acercándome con urgencia hacia ella. Cuando la tuve enfrente, acompasando mis palabras a las de la canción, le dije:

"Disculpe usted, que venga a molestarla,
disculpe usted, espere no se vaya
permítame decirle por favor, que usted me encanta
[...]
disculpe usted, a este loco romántico
que se enamoró de usted.
[...]
tal vez ya tiene novio, pero,
que quiere que haga,
con alguien como usted
no puedo esperar hasta mañana..."

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Enrique Masip Segarra [2011]. Todos los derechos reservados.

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'Me odio''. Interpretada por Jacaranda [España, Castellón, desde 1984]. Compuesta por Roberto Cantoral [México, 1935-2010]. ♪♪ ♫ JacarandaCastellon.Más información en el Blog de Jacaranda. Vía EQM.

servido por enriquemasipsegarra 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

El Enmascarado

El Enmascarado dijo

Xiquet, espléndido relato y espléndida música.

16 Octubre 2011 | 11:20 PM

Maleba

Maleba dijo

Enrique, me ha gustado mucho este relato. La gente necesita vivir cosas nuevas que les hagan cambiar, no todo está en lo próximo, hay que ahondar.

17 Octubre 2011 | 10:24 AM

Laura

Laura dijo

Jacaranda es un grupo de amigos que pretender entretener sobre todo a las mujeres más románticas. Y nosotras estamos orgullosas de tenerlos en Castellón. Que sigan por muchos años más.

17 Octubre 2011 | 04:46 PM

Fernando Gat

Fernando Gat dijo

Curiosamente he visto también este relato en la página de opinión política www.elquiciodelamancebia.lacoctelera.net, con el seudónimo El Xiquet de Columbretes.

17 Octubre 2011 | 05:21 PM

Chilida

Chilida dijo

Verdaderamente me ha gustado este relato. Eso de pasar del "metal" al bolero sólo lo puede conseguir el verdadero amor, el que te deja K O.

23 Octubre 2011 | 08:57 PM

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Sobre mí

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Enrique Masip Segarra (Castellón - España). Trabaja la narrativa. Colabora en algunos 'blogs' bajo el pseudónimo de "El xiquet de Columbretes". Para contactar con el autor: enmasecs@hotmail.com

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